Uno de los conceptos que se han perpetuado hasta nuestros días sobre la Antigüedad en el imaginario popular es el de "misterio". El mundo antiguo se presenta como un exótico e insondable misterio al que se atribuyen valores y virtudes bastante alejados de la realidad. Historias fantásticas adornadas con honor, pasión, ambición y grandeza llenan estanterías y reproducen un estereotipo muy difícil de erradicar. No me refiero a las novelas históricas puesto que éstas, pese a todo lo que se pueda decir, son en última instancia ficción y se presentan como tales. Pero hay otra serie de obras de tipo enyasístico o divulgativo -por tanto, de no ficción- que se empeñan en vendernos los "misterios del pasado".
Estos "misterios del pasado" afectan a todas las épocas, pero las más dañadas siempre resultan la Antigüedad y el mundo medieval. No solo por tratarse de los períodos más alejados del presente en cuanto al tiempo, sino también en lo referido a hábitos, costumbres y cosmovisiones. La historia trabaja con datos y parte de unos supuestos iniciales para llegar a conclusiones y tratar de ayudar a comprender mejor una parte del pasado. Vamos, como cualquier otra investigación. Los historiadores se enfrentan a las parcelas desconocidas de ese pasado como objetos de estudio, análisis y comparación en lo que se denominó gracias al concepto de Lucien Febvre como "historia-problema". Lo que la historia no hace es pasmarse ante estas parcelas desconocidas y limitarse a denominarlos misterios. Se podría decir que la "historia-misterio" que por desgracia es tan popular, es en realidad la antítesis de la historia como disciplina.
Estos "misterios del pasado" afectan a todas las épocas, pero las más dañadas siempre resultan la Antigüedad y el mundo medieval. No solo por tratarse de los períodos más alejados del presente en cuanto al tiempo, sino también en lo referido a hábitos, costumbres y cosmovisiones. La historia trabaja con datos y parte de unos supuestos iniciales para llegar a conclusiones y tratar de ayudar a comprender mejor una parte del pasado. Vamos, como cualquier otra investigación. Los historiadores se enfrentan a las parcelas desconocidas de ese pasado como objetos de estudio, análisis y comparación en lo que se denominó gracias al concepto de Lucien Febvre como "historia-problema". Lo que la historia no hace es pasmarse ante estas parcelas desconocidas y limitarse a denominarlos misterios. Se podría decir que la "historia-misterio" que por desgracia es tan popular, es en realidad la antítesis de la historia como disciplina.
Detalle de pintura egipcia representando el Ka y el Ba. Imagen extraida del Canadian Museum of Civilizations © 1998, 2006Recientemente, se han encontrado en Egipto nuevas tumbas de los obreros que formaban los grupos de trabajo y construcción por todo el reino del Nilo, pero especialmente en las zonas de arquitectura monumental y funeraria. Estos obreros eran egipcios, nada más. Súbditos del faraón como cualquier otro hijo de vecino que participaban en las tareas de construcción. Forzosamente o no, lo que los historiadores llevan sosteniendo ya algunas décadas es que no se trataba de esclavos. Habría que verlo más cerca del trabajo servil que se extendió en Europa occidental a partir de los siglos IX-X que de la noción de esclavitud. Por supuesto en este análisis no tienen cabida los extraterrestres. Pero claro, El Príncipe de Egipto la han visto millones de personas (que no solo plantea el tema de la esclavitud, sino que añade la procedencia hebrea de dichos esclavos basado únicamente en las historias de la Biblia), y los lectores de libros de investigación sobre egiptología creo que no alcanzan esa cifra. Por cierto, los libros de egiptología auténticos son los que presentan la historia según análisis filológicos, artísticos, antropológicos o arqueológicos, y no los que desvarían sobre ocultismos y misterios, eso sí muy adornados con imágenes.
No hay más "misterios" en el pasado que los que puedan existir en la actualidad. Y si queremos ser rigurosos, el misterio es una categoría de la ficción o del pensamiento religioso; en la realidad (y la historia como parte pasada de esa realidad) hemos de enfrentarnos a problemas o cuestiones desconocidas y carentes de investigación, pero nunca presentar esos vacíos magnificados y revestidos de un aura mágica como si fueran la esencia del pasado. Los "misterios de la Edad Media" están bien para ambientar una novela fantástica o una película, pero no para pretender generar conocimiento válido sobre la historia. Aparte de no ser válidos como categoría, los misterios resultan totalmente inútiles porque nunca se les pretende dar solución, simplemente seguir manteniendo el misterio y, eso sí, alimentar la imaginación.
No hay más "misterios" en el pasado que los que puedan existir en la actualidad. Y si queremos ser rigurosos, el misterio es una categoría de la ficción o del pensamiento religioso; en la realidad (y la historia como parte pasada de esa realidad) hemos de enfrentarnos a problemas o cuestiones desconocidas y carentes de investigación, pero nunca presentar esos vacíos magnificados y revestidos de un aura mágica como si fueran la esencia del pasado. Los "misterios de la Edad Media" están bien para ambientar una novela fantástica o una película, pero no para pretender generar conocimiento válido sobre la historia. Aparte de no ser válidos como categoría, los misterios resultan totalmente inútiles porque nunca se les pretende dar solución, simplemente seguir manteniendo el misterio y, eso sí, alimentar la imaginación.
Noticia del hallazgo de nuevas tumbas de obreros egipcios




